¿Cómo podemos saber que estamos ante una leyenda corta?


Las leyendas cortas pueden distinguirse de otros escritos similares, si se les analiza con calma y sobre todo si se pone suficiente atención en los detalles. En el supuesto de que sea un texto de terror, lo primero que debemos identificar es el tipo de atmósfera que se nos presenta.

“En una noche de luna llena, las calles estaban completamente vacías, ya que la gente tenía miedo de encontrarse de frente con Jack el Destripador….”

Hablando de esto, hay muchos casos de asesinos en serie que no solamente se han convertido en leyendas de terror noveladas, sino que han sido transferidas a otros medios de comunicación como la radio, la televisión, el cine y hasta el Internet, pues no olvidemos que ahora vivimos en una era digital en la que la información sobre cualquier tema debe estar disponible las 24 horas del día.

Por otro lado, para las leyendas cortas aterradoras o de cualquier otra clase, existe una muy simple clasificación, de acuerdo a los elementos que aparecen en dichos relatos.

Primeramente tenemos a las leyendas de estilo etiológico, o sea, aquellas que se refieren a la formación de elementos originados de manera natural. Por ejemplo, la creación del golfo de México o de las montañas del Himalaya.

En un segundo conjunto encontramos a las leyendas cuyo punto de partida es una perspectiva religiosa. Supongamos que un hombre desea ser inmortal y hace un pacto con el diablo para permanecer en la tierra al menos por 500 años, sin que en ese periodo su cuerpo sufra ningún tipo de deterioro físico.

Por supuesto sabemos que el demonio hará hasta lo imposible para reclamar esa alma antes del plazo estipulado, aunque eso ya es otro tema.

Finalmente se encuentran las leyendas cortas que pertenecen al ámbito escatológico, es decir, todo aquello que tiene que ver con las personas o seres que hayan fallecido, pero que a su vez retornen a la tierra ya sea para concluir asuntos pendientes o bien para atormentar a alguien en particular.